EUSTAQUIO (Cuento)

Author: 
Alvaro Vásquez

Me han dicho que había un santo con mi nombre. Quizá debía rezarle a ese santo… no sé si hubiera servido de algo.

También me dijeron que a ese santo lo mataron, por negarse a aceptar órdenes de los gobernantes, lo metieron dentro de un toro de metal junto a su mujer y sus hijos y los quemaron vivos.

¿Será que una maldición me llegó con mi nombre? ¿Será que yo también debo enfrentarme al gobierno y debo morir por trabajar con mineral, como el que se ha debido utilizar para fabricar ese toro?

Ya nadie se llama como yo, es un nombre raro, pasado de moda… como yo. Ya nadie me entiende. Mis compañeros dicen que hay que esperar nomás, que hay que negociar. El gobierno dice que no se puede, ¡que no hay plata! ¿Acaso no es mi plata? Aportes son, decían, para tu jubilación es, decían.

No sé cómo pelear ni cómo cuidarme aquí. En la mina es más fácil, te pones el guardatojo[1] y listo, eso te protege en el tojeo[2], por eso mi casco se llama así. Si aquí hago estallar dinamita, qué va a pasar con los que no tienen guardatojo. Me dan ganas de meterles dinamita, a ver si así entienden lo que es pasarse la vida ahí abajo, y que después te descuenten de tu salario, y ahora te digan que no hay plata.

Dicen que un guardatojo cuesta cien dólares, que por eso es lo primero que les roban a los mineros cuando están borrachos, para venderlo después en las cooperativas. Parece que vale la pena gastar cien dólares para cuidarnos y que podamos seguir trabajando, pero para que comamos no hay plata, dicen.

Cien dólares… y tan sucio que está.

***

Se oyen como cachorros de dinamita, pero ya me han dicho que no es nada, que la gente lleva petardos para hacer reventar en el estadio. Hoy juega la selección contra los chilenos, dicen. Pensé que era dinamita, ya me estaba alegrando; otros han pensado igual que yo, he dicho.

Pero debe ser una señal.

Mi nombre ya no sirve, mi trabajo ya no sirve, mi lucha ya no sirve; nada de lo que hago, nada de lo que soy parece que sirve ya para nada.

Hasta pensé en vender mi guardatojo. Cien dólares vale, me han dicho. Pero sería como vender mi alma. Mi guardatojo es más que un casco, es una marca, es mi orgullo, por eso lo seguimos usando aunque estemos en la ciudad. Es una forma de gritar lo que hago, cómo vivo, por qué vivo… que sea también una forma de gritar cómo muero, por qué muero.

 


[1] Guardatojo: Casco metálico que utilizan los mineros para protegerse en tareas de interior mina

[2] Tojeo: Trabajo de perforación que se hace en la minería de socavón, para el colocado de la dinamita. Es una de las tareas más peligrosas

 


N del E: Según informaron varios medios de comunicación bolivianos, el 30 de marzo de 2004 el minero Eustaquio Picachuri ingresó  al edificio del Congreso boliviano, y amenazó con detonar dinamita que tenía en su mochila si no le devolvían los aportes que había hecho durante 14 años. Su reclamo se originaba en el hecho de que le habían dicho que no podría jubilarse (debido a una modificación en el sistema de pensiones) y que tampoco se le podrían devolver sus aportes.

Ese mismo día, en la ciudad de La Paz jugaban un partido de fútbol las selecciones de Bolivia y de Chile.

Luego de tres tensas horas de infructuosa negociación, la dinamita fue detonada, ocasionando varios heridos, y la muerte de Picachuri y de dos policías.

Algunos testigos mostraron su extrañeza por el hecho de que el guardatojo de Picachuri lucía limpio y brillante, a diferencia del resto de su atuendo.

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Tags: 
gobierno / guardatojo / petardos / cooperativas